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Pelea por lo que quieres.

Hay algo que quiero, no siempre lo he querido, pero ahora lo quiero, lo necesito y he planificado una parte de mi vida en función de obtenerlo, así que tengo que tenerlo. Lo deseo.

Cuando quiero algo, se abren dos puertas ante mí: puede ser que obtenga lo que quiero (y yo feliz) o puede ser que no pueda conseguirlo, incluso que no me dejen conseguirlo (y me sienta tremendamente desgraciado).

La balanza tiene dos lados y cuando uno de ellos nos parece la cosa más deseable del mundo, aparece el miedo. El miedo está ahí para llenarte la cabeza de dudas, está para poner el pie sobre la balanza e insinuar que, en lugar de dos opciones, sólo hay un objeto a alcanzar y que si no lo alcanzas, habrás perdido.

Tengo miedo de que me quiten lo que quiero, tengo un miedo de muerte. (más…)

La puerta anti estrés

Llevo cinco años viviendo fuera de casa por mis estudios. En estos cinco años he vivido en cinco pisos distintos, pisos de estudiante, pequeños, viejos, con defectos y desperfectos. Pisos en los que han vivido otros muchos antes que yo y donde la primera llave, la que era “la buena” se perdió tiempo atrás y la que te toca es una llave copiada, de una copiada, de una copiada de la original.

Cualquier estudiante que viva en Santiago sabe que las llaves “recopiadas” tienen el defecto de abrir mal, sin embargo, a lo largo del curso vas comprendiendo el truco y al final puedes abrir como si nada. Este año me he topado con una puerta y una llave totalmente diferentes. Mi edificio tiene una puerta anti estrés.

La puerta de mi portal abre con dificultad, sin embargo, por más que he intentado encontrar el “truco” de la cerradura, he sido incapaz. Ni empujando, ni sacándola levemente para fuera, ni moviendo en zigzag… ninguna de las estrategias clásicas del estudiante funcionan con esta puerta. Su truco es mucho más interesante. (más…)