Cuando seamos los jefes

¿Qué haremos nosotros?

Me pregunto cómo tomaremos decisiones o cómo será nuestro mundo, me pregunto qué haremos nosotros, cuando tengamos el poder de crear el mundo que queramos crear. Me gustaría saber cómo nos comportaremos con el prójimo, cómo organizaremos la sociedad, cómo entenderemos el lucro, o cómo desearemos vivir.

El artículo que ha publicado hoy Javier García Toni en el Huffington Post me ha hecho pensar. Él se pregunta sobre cómo será el mundo Cuando tengamos familia, o cuando intentemos tenerla. Se pregunta cómo vivirán los jóvenes que han completado su formación y tienen que pelearse por ser becarios en una empresa que luego no los empleará. 

Se pregunta como vivirán nuestros hijos, cómo vivirán cuando nosotros no gocemos de un colchón económico como el que habían reunido nuestros padres, se preguntan cómo vivirán cuando no puedan atreverse a saltar al extranjero o cuando no puedan hacer aquello que nosotros hemos podido hacer.

Esto ha sido lo que más me ha hecho pensar.

¿Cómo nos comportaremos? ¿Qué haremos nosotros con nuestros jóvenes? ¿Qué haremos cuando seamos empresarios, jefes o líderes sociales?.

Sufro de una fuerte frustración, es algo que intenta salir de mi corazón y de mi cabeza por todos los medios, simplemente no ha alcanzado a decidir en qué forma saldrá. Puede salir en forma de Venganza costumbrosa o en forma de Deseo de Cambio y mejora.

Puede que de mi corazón salga la Venganza costumbrosa, esa costumbre casposa que dice algo así como… “yo viví mi vida así y he conseguido llegar hasta aquí, lo que me hicieron será lo que haré”. Puede que monte una empresa y contrate 5 trabajadores con 15 becarios, que me de igual que el trabajo tenga poca calidad o que el becario trabaje y no aprenda. Puede que, como yo, haya otros muchos: puede que del corazón de mi generación salga frustración en forma de Venganza costumbrosa.

Sin embargo, hay una idea que nuestros padres han logrado alojar en nuestras cabezas: “deseo que mis hijos vivan mejor de lo que yo he vivido”. Es por ello, que muchos en nuestra sociedad serán crueles con los jóvenes de la edad de sus hijos, pero desearán que sus hijos tengan las mejores oportunidades. Puede que esta idea sea el camino para que mi frustración salga con otra forma.

Puede que de mi corazón salga la frustración en forma de Deseo de Cambio y mejora. Puede que decida que si algún día monto una empresa, sólo contrataré a aquellos trabajadores a los que pueda dar una oportunidad vital justa y equilibrada. Puede que me siente con mi equipo a definir un sueldo justo y sostenible, la posibilidad de conciliar vida laboral, personal y el compromiso social o incluso puede que me siente a definir un compromiso empresarial con la formación de las nuevas generaciones.

Nuestros padres aprendieron de los tiempos que vivieron, los tiempos de la incomprensión en el hogar, el trabajo desde adolescentes, los tiempos de la represión sexual y el qué dirán. Nosotros hemos crecido un poco más alejados de aquella realidad, nuestros padres han sabido darnos muchas cosas que ellos no tuvieron, han sabido cambiar su forma de ser padres para corregir los errores de nuestros abuelos.

Intentemos cumplir el deseo de nuestros padres, intentemos vivir mejor de lo que ellos vivieron y sobretodo, cuando seamos jefes, cuando seamos empresarios, cuando seamos líderes sociales, intentemos que nuestros hijos y los de nuestros coetáneos, vivan mejor de lo que nosotros hemos vivido.

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