Clases de lo social: un nuevo modelo a implantar en nuestros centros

En los círculos frecuentados por educadores, hay un tema que tiende a acaparar una buena parte de las conversaciones: la educación emocional y social. Se trata de hacer que esos objetivos educativos relacionados con la inteligencia emocional, tengan un correlato garantizado a nivel de programación y actividades docentes.

Dicho de otro modo, se trata de pasar de un modelo de… “debemos educar las emociones de los niños” a un modelo de… “en nuestros planes docentes, introducimos la educación emocional, la evaluamos y garantizamos que los niños comprendan lo que sienten”. Haremos un breve repaso sobre esta tendencia y como aplicarla en nuestro modelo educativo.

Hay muchos posicionamientos al respecto:

  • Algunos profesores creen que lo mejor es olvidarnos de esos objetivos y volver a una escuela dedicada a la formación.
  • Otros creen en una suerte de Darwinismo social, donde los niños más competentes se potencien entre ellos y los más incompetentes aprendan a golpes.
  • Otros creen en el trabajo transversal y ejemplar del educador, quien introducirá actividades relacionadas con el desarrollo emocional en todas y cada una de las asignaturas.
  • Por último, algunos educadores y padres defienden introducir la educación emocional como asignatura.

En la línea con los argumentos de este último grupo, vengo hoy a presentaros un experimento sobre las “clases de lo social”, esperando que os guste y os parezca útil, aquí os dejo el primero de muchos vídeos.

Hay mucho más si pincháis aquí.

Mi posicionamiento es claro, en nuestro sistema educativo, las competencias transversales son difíciles de trabajar en una asignatura de carácter formal. Dicho de otra forma, es tremendamente difícil establecer un programa educativo formal, lleno de contenidos (conceptos, habilidades y actitudes) para trabajar en el aula. Sin embargo, la literatura está llena de experiencias basadas en la educación no formal, donde se trabaja la inteligencia emocional y social a través del juegos y la vivencia de experiencias dirigidas por el educador.

En este sentido, me parece mucho más útil establecer un buen programa de actividades extra escolares donde los niños vivan en conjunto diferentes experiencias y se enfrenten a retos progresivos, estimulantes y divertidos. Todo ello basado en sus centros de interés.

Habrá quien considere que los centros deben contratar a alguien para que explique lo que es emocionalmente inteligente y lo que no, yo solo diré, que en lo emocional, al igual que en lo social, la clave es la experiencia, pero bueno, si lo quieres, apúntate a las clases de lo social.

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