El adiós al hombre: último Claustro de Juan Casares Long

Hoy asistí a un evento que recordaré con afecto, la que fue mi última reunión como representante de alumnos en el Claustro de la USC. También fue la última reunión para un animal político de la USC, nuestro actual rector, Juan Casares Long.

Tras cuatro años de intentar gobernar la USC con mucha más oposición que apoyo, se esperaba que el último claustro de Casares fuera movido, con intervenciones de reprobación, con el resumen de cuatro años de problemáticas y despropósitos, con quejas, intervenciones cruzadas, debates y futuros candidatos queriendo sobresalir.

Se esperaba, me esperaba, escribir sobre el rector que dedicó 4 años a fallar una y otra vez en su objetivo más codiciado: la aprobación de un presupuesto y un plan plurianual.

Sin embargo, mi sorpresa ha sido mayúscula. El claustro que hoy ha tenido lugar ha tomado una senda diferente esta vez. No hemos caminado muy lejos de la carretera por la que circulamos habitualmente.

Se criticó a Casares por su gestión y se criticó mucho a casares por intentar (por última vez) aprobar un presupuesto. Sin embargo, en lugar de circular por la autopista del cabreo y el mal rollo, vivimos un camino tranquilo, cada poco nos paramos para admirarnos de confesiones y concesiones, se habló del hombre detrás del gestor.

Se habló de un rector de despacho, donde recibía a aquellos que lo visitaban con un gesto amable y dialogante. Un rector que puso siempre por delante lo que el consideró su deber a lo que decía que eran sus pensamientos y deseos. También se habló de un rector que quiso crear un equipo demasiado diverso y no fue capaz de controlarlo, en definitiva, la visión de Juan Casares fue la de un hombre, lejos del político.

La gente se expresó en términos muy humanos y puedo asegurar que los últimos 30 minutos de claustro fueron una auténtica despedida, casi un funeral vikingo, donde se colocó al que próximamente será ex rector en una barca, se le prendió fuego y se le despidió con cariño.

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El sistema de en cuestión

 

La anécdota de la mañana fue el sistema de votación.

 

La USC invirtió una gran cantidad de dinero (20.000€ era la cifra que soltaban alegremente algunos claustrales con los que conversé) en un sistema de voto electrónico. Básicamente el sistema consta de unos mandos y una pantalla que presenta los votos y contabiliza el resultado.

 

Cuando llegó el momento de votar (más bien debería decir rechazar, porque el resultado estaba claro) los presupuestos que el equipo presentó, el sistema no funcionó, por lo que el rector contó los votos a mano.

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Un momento para recordar

Sirva esta reflexión y anécdota para sólo una cosa más. Los cargos públicos tienen muchas caras y es necesario conocer, comprender y preguntar por todas ellas. Sus principales colaboradores, sus opositores acérrimos acabarán por coincidir, puede que ahí encontremos a las personas detrás de los cargos.

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