La selección de personal sanitario: MIR, EIR, PIR, FIR

A estas horas, miles de personas de todo el país se enfrentan a las pruebas para conseguir una residencia como profesionales sanitarios. Este largo proceso tiene un carácter eminentemente práctico, los residentes entran a formar parte de un hospital con un sueldo modesto para desarrollar sus habilidades. Tendrán que compaginar la adquisición de competencias prácticas con el estudio y publicación de algunos artículos.

Hasta este punto todo perfecto: España forma a su personal sanitario destacando sus habilidades, garantizando que los mejores profesionales prosperen y aquellos que tengan dificultades sigan formándose. Sin embargo, si damos un paso atrás nos encontramos con una de las mayores cagadas de nuestro sistema burocrático. Los exámenes MIR, EIR, PIR, FIR (y otros tantos IR).

Estos complejos exámenes tienen un temario tremendamente extenso, en muchos casos muy alejado de la práctica clínica profesional, es decir, unos materiales que no todo el mundo es capaz de estudiar y que nadie utilizará al completo. Si un examen pretende ser un elemento de selección, creando diferencias entre los solicitantes de una plaza, ¿Para que vale esta prueba?. La respuesta es sencilla, seleccionamos a nuestros profesionales con una prueba que identifica quien tiene más capacidad de memorización y de esfuerzo.

Algunos de los mayores problemas que presenta esta prueba son: no evalúa las competencias reales de los alumnos, dejando de lado todas las competencias interpersonales (fundamentales en el sector sanitario); no evalúa las capacidades prácticas ni la personalidad de los sujetos, lo que puede provocar que una persona sin empatía pase a formar parte del cuerpo de Psicólogos Internos Residentes. Esta prueba tampoco evalúa los méritos extra académicos, el dominio de idiomas, los cursos realizados… dando una patada en la cara a todos aquellos estudiantes que han dedicado su tiempo libre a formarse en estas áreas.

Sin embargo el punto más negativo llega aquí, la escala única. El examen MIR es una prueba que coloca a los sujetos en una lista con una única puntuación. Esta puntuación es el producto del resultado del examen MIR, PIR, EIR o FIR y algún otro factor evaluado. Sin embargo, cualquier persona puede darse cuenta de que no todas las especialidades médicas requieren las mismas habilidades, es decir,  no podemos medir con la misma vara a un oncólogo que a un forense o a un cirujano. Sin embargo el examen MIR utiliza una medida única y deja que la competición libre sea la que decida.

Esto genera una selección del personal muy deficiente. Provocando que algunos médicos tremendamente habilidosos para un área concreta tengan que verse a si mismos encerrados en otra diferente. Esto provoca que algunas personas que no tienen las habilidades necesarias para desarrollar un área concreta de la medicina se encuentren trabajando en ella, únicamente por que sacaron una buena puntuación en un examen tipo test.

La selección de los recursos humanos debe ser la base de cualquier sistema burocrático. Así mismo, debe haber una gran preocupación por la renovación estructural rápida y la libertad de los equipos profesionales para aplicar nuevos métodos y sistemas (que es, a fin de cuentas, de lo que presume la gestión privada). El estado tiene que preocuparse por medir todas las habilidades de sus trabajadores, mejorando sus sistemas de selección, incluyendo pruebas de habilidades y entrevistas. El costo generado por estos sistemas de selección se subsanará con una mejoría notable del rendimiento de sus profesionales.

No debemos olvidar que, en el proceso de formación de los profesionales sanitarios, es necesario incluir el apoyo y la dirección motivacional, para evitar casos de Burnout (queme laboral) durante el proceso de formación. Debemos recordar que los profesionales sanitarios y docentes son los grupos laborales que más sufren, por lo que el apoyo, el consejo y la dirección académica son necesarios. Esto no quiere decir que el estado deba contratar a 20 psicólogos por hospital (aunque seguramente esta medida resultaría productiva), pero si es necesario que los tutores tengan más tiempo para los Internos Residentes y tengan una mayor formación en dirección motivacional.

Los funcionarios son trabajadores de la Sociedad de un País. Conseguir que nuestros trabajadores sean los mejores es una necesidad. En el contexto actual, con un gobierno que lleva todos los servicios al límite y que elude comparecer y dar explicaciones a la sociedad, son los funcionarios los que mantienen el sistema en funcionamiento. Lo mantienen vivo no sólo con su trabajo, si no también con sus protestas, con su trabajo en grupos informativos, con la creación de documentos y la dinámica de propuestas constantes. Tenemos a los profesionales mejor preparados, busquemos tener además a los mejor seleccionados.

Cada individuo tiene un puesto que ocupar en el mundo, y es muy importante si lo ocupa o lo deja vacanteNathaniel Hawthorne

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